Apuntes de libros

Me he despistado. Creí que marzo no acabaría nunca y ya se fue.
Es abril y estamos en primavera. Y en esta sucesión de estaciones se suceden también los libros.

En marzo leí CANCIÓN DULCE de Leila Slimani y os hablé de esta novela en mi otro blog: http://www.milibreria.es. Y acompañando esta lectura he finalizado: SOBRE LOS HUESOS DE LOS MUERTOS de Olga Tokarzczuk.

Una novela que se apoya en el personaje de una mujer, ingeniera y maestra retirada, e incapaz de llamar a sus vecinos por sus nombres reales. Una mujer que nos cuenta las muertes de sus coétaneos en medio de un paisaje fronterizo e inhóspito. Una mujer mayor apasionada de la astrología y defensora de los derechos de los animales. Esa es la clave para entender el porqué de esta novela. O al menos en parte.

“De un país dan fe sus animales. Nuestra actitud hacia ellos. Si la gente se comporta brutalmente con los animales, no hay democracia que pueda ayudarlos, ni nada en absoluto”

Así se lo dice la protagonista en la página 96 al funcionario de turno, cuando éste le comenta que le preocupa más la muerte de un animal que la de un ser humano. Ella se defiende y nos expone sus razones durante toda la lectura del libro. A veces lenta, pero imposible de dejar. Levantaba la vista de sus páginas para tomar aliento e imaginar ese bosque en esa región polaca y veía los corzos muertos.

Me inundaba la tristeza.

La indignación y la insistencia de esta mujer que es ignorada educadamente, chocan con su paciencia ante las autoridades, y al lector, a mí por lo menos, me sumerge en un cuestionario insufrible respecto a muchos temas fundamentales. Al fondo, las muertes sin respuesta de los “cazadores”,la novela de misterio, te enfrenta a las otras víctimas: los animales. Los crímenes se resuelven pero hay que esperar a la última página.

Como espectadora de todo ese drama, nos relata su protagonista su vida en su granja, en el pueblo, y nos habla de su entorno, de su belleza. Me ha enternecido esta mujer que va comentando a William Blake durante toda la narración y que nos da sus impresiones de los demás a través de sus conocimientos astrales. Puede que a algunos les resulte peculiar o extravagante. No puedo hablar del final, no sería justo para su narradora , Janina Duszeiko, que yo le quitara la voz. Os sorprenderá.

Con esta novela me he percatado que busco otro tipo de historias y de personajes, más afines por edad; es evidente que ahora entiendo muchas cosas y me fijo en detalles que antes no veía.

Estaba de pie en mi cocina, oscura y vacìa, y sentía que en un instante se apoderaría de mí el llanto de siempre. Pensé que lo mejor sería dejar de cavilar y hacer algo.”

(Página 167)

Gracias infinitas a quien me lo recomendó, ella lo sabe.

Y terminé ahora mismo un libro con el que quería conocer al autor, Bernhard Schlink, desde que me recomendaron una novela suya que no he localizado en librerías ni bibliotecas; el título del que he acabado es MUJER BAJANDO UNA ESCALERA.

Os hablaré de esta mujer en la próxima entrada.

Nuevos inicios, nuevas lecturas

Inicio un nuevo blog, no porque esté descontenta del otro, ni mucho menos. Me ha proporcionado muchos momentos de satisfacción y aprendizaje, muchos escritos me han servido para recapacitar sobre mis lecturas y muchos ratos al ordenador me han demostrado que puedo hacer más cosas.

Este es gratuito y eso le va bien a mi economía.

Estoy en otra etapa de lecturas también, me dejo tentar por la ciencia ficción que tenía abandonada y que he recuperado gracias a Ursula K. Leguin, a quien estoy eternamente agradecida por su obra. Voy a recuperar la poesía y destapar las novelas gráficas que publican en el mundo y que sólo veo de lejos.

En fin, una nueva entrada en un momento distinto de mi vida.

Como dice Rosa Montero en LA LOCA DE LA CASA: “y ya digo que llevaba mucho tiempo apuntando ideas cuando poco a poco fui advirtiendo que no podía hablar de la literatura sin hablar de la vida; de la imaginación sin hablar de los sueños cotidianos; de la invención narrativa sin tener en cuenta que la primera mentira es lo real.” (pág. 9)

DIA INTERNACIONAL DE LA POESIA

Hace mucho tiempo que no compro un libro de poemas; el último que saqué de la biblioteca era un poemario de Francisca Aguirre. Lo empezé a leer pero no lo acabé. No lograba conectar.

Mi historia con la poesía data de mi pre-adolescencia: a los 13 años yo escribía poemas y leía poesía para “consolarme” y para “refugiarme” lejos del mundanal ruido exterior. Mi mundo interior me parecía más seguro y más rico. En las clases de lengua y literatura obtenía buenas notas y me solían motivas los profesores. Cuando llegaba a casa y me encerraba en mi habitación, mi desbordada imaginación plagiaba a los leídos y componía versos a un amor inexistente pero deseado.

Ahora no sé quién escribe mejor o peor poesía y yo suelo dejarme llevar por mi instinto. No he leído a Joan Margarit, que falleció en febrero, y me pesa. Leo en un titular: “Dice que lo que importa decir en los poemas está dentro: ya basta de buscarlo fuera.” Quizás sea así, la poesía se nutre de sí misma y no necesita “exteriores”, como en una película. Mis poetas son muchos, y uno en particular, Luis Garcia Montero, mi debilidad, mi maestro, mi POETA en mayúsculas. Antes de él, leía a muchos poetas hombres, y después de él, enraicé con muchas poetas mujeres. Ahora no distingo pero entiendo más si ellas escriben.

Hoy se celebra este día para seguir dando espacio a un género literario que no está mucho en los titulares. Yo reconozco que a estas alturas no leo poesía porque me falta tiempo de calidad y concentración, o atención. Reconozco que la poesía es el mejor acercamiento a la lengua y la literatura en la infancia, y reconozco que yo la descubrí tarde. Y que espero recuperarla.

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